¡Que no es malo! Que a ver cuando nos entra en el entendimiento. Que el estigma social que tienen los trastornos mentales desde que el hombre existe se extiende y alarga hasta el punto de que un simple cuadro ansioso o una mala gestión del estrés o las habilidades sociales, o una tristeza y falta de ganas que se prolongan un poco más de lo usual, y que enseguida etiquetamos como depresión, no tiene razón de ser.

A menudo oímos a las personas que nos rodean comentarios del tipo- “me he operado del escafoides porque tenía una necrosis avascular” Y lo dicen con un cierto tonillo de importancia que para nada sugiere un proceso de enfermedad avergonzante.

O tal vez: “padezco desde niño de unas migrañas con aura y síntomas neurológicos que me tienen de baja cada dos por tres; las mías son horribles, las peores” Y con qué seguridad y aplomo lo afirman,! Y que nadie vaya a decir que sus jaquecas son peores, porque nos sacan el informe médico, el TAC y la Resonancia Magnética.

¿Os suena ,a que sí?

¿Y por qué? Por qué nos empeñamos en sufrir en completa soledad problemas de crisis de ansiedad, estados depresivos u otro tipo de problemas psicológicos, que apenas nos atrevemos a compartir con nadie? Y casi casi ni pedir ayuda

AYUDA

Esa es la cuestión. Problemas que se agravan porque se callan, se entierran, se disfrazan , y la sensación de vergüenza y de soledad se hace tan presente que hace que nos encerremos aún más en el problema. Que no es malo. Que a todos nos pasa, nos ha pasado y nos puede pasar. Y el primer paso debería ser pedir ayuda, consultar, igual que acudimos a la consulta del médico, del fisio o a la gestoría para que nos asesoren en cuestiones tributarias.

PIDE OPINIÓN A UN PSICÓLOGO

HAY SOLUCIÓN

Y LO QUE TE PASA NO ES MALO.