Hace unos días me quedé aterrorizada ante el discurso que una conocida desplegaba ante su no muy numerosa audiencia, de la que yo era miembro y que apenas se atrevía a rechistar. Y es que en un tono de triunfo de quien ha descubierto al fin la clave de la felicidad, esgrimía enunciados parecidos a: "...¡ya lo tengo clarísimo! Primero YO(con énfasis), y después ya veremos..." "...Porque ya estoy harta de hacer cosas por los demás y no acordarme de mí misma...""...A partir de ahora voy a quererme y a mimarme y a los demás que les den ..." Y otras frases por el estilo que vienen a resumir un pensamiento de amor propio mal entendido y de autocomplacencia que en los últimos tiempos se ha puesto muy de moda, apareciendo en redes en forma de pensamientos-panacea tipo "La persona que siempre va a estar ahí eres tú misma" o "Hasta que no te quieras a ti, nadie podrá quererte",y también "para ser feliz hay que dejar de pensar tanto en los demás y pensar más en uno mismo"...

Pues bien, como todo en esta vida, esto es relativo, interpretable y sobre todo hay que entenderlo desde el sentido común,(el menos común de los sentidos). ¿Y por qué digo esto? Pues muy sencillo. Porque si ustedes hubieran oído a aquella persona de la que les hablo, se darían cuenta de que no necesitaba para nada esta filosofía. Más bien todo lo contrario. El problema del bombardeo con frases de este tipo, es que por lo general, quien necesita quererse más, no se va a ver afectado por leerlas y aquéllos que pecan de la autosatisfacción y la autocompasión, incluso con su poquito de egocentrismo,van a encontrar la excusa perfecta para acentuarlo. Porque cuando existe una errónea interpretación de la realidad sobre las reacciones de los demás ante nuestras conductas, no hay mayor peligro que el encontrar aprobación social en forma de post con frasecita vistosa.

En fin,respétense,valórense y quiéranse, pero quieran también (y mucho) a los que tienen cerca porque reporta muchísima satisfacción sentir la emoción de amar sin un por qué.