"La felicidad empieza cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces, está en armonía"

M. Gandhi

Tan fácil y tan difícil....

Quizá tengamos un concepto de la felicidad equivocado. A lo mejor nos cuesta tanto alcanzarla y nos dura tan poco porque lo que tratamos de conseguir, aquello a lo que llamamos felicidad, no se ajusta para nada a nuestros deseos y objetivos. 

Tal vez lo que solemos perseguir se llama en realidad  placer, éxito social, poder, riqueza, dependencia sentimental, despreocupación... y nos empeñemos en llamar a todo esto "felicidad".

Cuando se consiguen estas cosas que anhelamos, no es raro que al poco tiempo perdamos esa sensación de plenitud para desear otras cosas que antes no habíamos percibido como requisitos previos a ser felices.

Y así una y otra vez

Y no es problema si te va bien con este sistema, pese a que probablemente no podrás sentir la dicha con la profundidad suficiente; con aquella que solo da la verdadera felicidad. La que no depende casi de nada más que de lo que tenemos en nuestro interior y el modo de procesar y sentir todo lo que tenemos alrededor, por poco que sea.

Que puede que cambiar lo que no nos gusta y actuar acorde a lo que pensamos no requiera de tanto esfuerzo (ni dinero, ni belleza,ni reconocimiento) como creemos.

¿Y si nos planteásemos que la manida palabrita no es más que eso, una palabra, y empezásemos a sentir que en la sencillez y la coherencia con nosotros mismos está lo que tanto ansiamos?

Dale una vuelta, y si te nace, opina.