"Es que yo soy así; ya sabes..."

¿Cuántas veces te has dicho eso ante la imposibilidad de emprender una actividad nueva, un aprendizaje, después de comprobar cómo se ha cumplido con exactitud la profecía que ya habíamos sentenciado sobre nuestro propio futuro?

Hoy escribo esto para sacarte de la comodidad de tus autocreencias, para remover algo en  tu interior, para molestarte y que te preguntes de verdad: ¿yo soy así?

Si buceamos en nuestra historia personal, vamos a descubrir hechos que nos han forjado la personalidad, (que sin duda tiene su poquito de fábrica y su mucho de entorno). Atando cabos, podrás llegar a conclusiones interesantes y liberadoras como por ejemplo: "soy desconfiado porque aquella vez me traicionaron; nunca más volvió a pasar pero...así soy yo"

Pues bien, si el hecho de ser desconfiado te ha impedido disfrutar de nuevos amigos, viajes, experiencias con las que no te has atrevido, puede que sea el momento de cuestionarte la utilidad de ese "rasgo tuyo ". 

¿Qué tal si nos deshacemos de ese peso obsoleto que tanto espacio nos ocupa, dificultando que nos abramos al propio crecimiento como persona?

¿Si dejo de dar por hecho que yo "soy" desconfiado para empezar a pensar que puedo ser quien yo quiera?

Te invito a que practiques este ejercicio de búsqueda y reflexión.

Detectar esos lastres pasados es el primer paso hacia la liberación, hacia la apertura, hacia una nueva existencia; hacia la VIDA.